martes, abril 18, 2006

curiosidades de ffo


Me encuentro en Frankfurt (Oder), fundada en 1253 y sede de la Europa-Universität Viadrina, que este año celebra sus 500 años de existencia, lo que antes era Alemania oriental, justo en la frontera con Polonia. Es un PUEBLO (a pesar de que aquí se empeñen en llamarle ciudad) que, como supongo que ocurre con todos los pueblos alemanes, se muere, literalmente, los fines de semana. No hay ni un carajo qué hacer. Se puede uno podrir del aburrimiento o morir del hambre, porque ni los mercados abren, es todo un acabose. Los frankfurters (los verdaderos habitantes del pueblo, y no los miles de estudiantes que se quedan tan sólo los días que tienen clase) son medianamente antipáticos y hablan un dialecto poco parecido al alemán, que por momentos se parece al acento búcaro, pero con vocales cerradas. Se les ve casi siempre mal peinados y con ropa camuflada, lo cual no deja de asustarla a una, extranjera pacifista, pero extranjera, y con uno o más orificios en las orejas, labios, cejas, y sabrá Dios dónde más. Aquí sólo los estudiantes hablan otros idiomas, y los frankfurters más bien poco de alemán, así que lo de la comunicación es complejo. Supongo que debido a que ésta era, precisamente, la parte comunista de Alemania, es más frecuente encontrar a personas que hablen ruso, a personas que hablen inglés. Sin embargo, el fenómeno tan bellamente ilustrado por los japoneses, a saber, el Engrish, trasciende toda frontera y llena de alegría los corazones de quienes por moda u otras razones deciden que se puede, realmente, hablar inglés. Muestra de ello es el hecho de que el equipo de fútbol del pueblo, inspirado en el escudo (cuya bandera no deja de recordarme a la de Boyacá), se llame "The Red Cocks". Estarán probablemente en la 10ma división del fútbol alemán, pero existen, con ese infame, casi increible nombre. No quiero hacer conjeturas acerca de si tiene o no, intencionalmente, el claro doble sentido que le otorga el inglés al nombrecito, y al mismo tiempo, no quiero creer que es sólo un accidente, que exista alguien en el mundo capáz de creer que es un nombrecillo inocente.